En esta entrada, voy a comentar una práctica realizada con el programa Audacity, en el que he introducido la pista sonora del vídeo que les enlacé hace poco(What The Hell is Matt 2012).
Bien, una vez allí, servidor tuvo que exportar dicha pista de sonido a formato MP3 Y WAP.
Posteriormente, dichos formatos obtenidos, fueron sometidos a una segunda transformación en la que se les modificó la frecuencia y la cuantización.
Una vez realizado dichas transformaciones, se pudo observar que el formato WAP ocupaba unas siete veces más que el formato MP3, y al modificar la frecuencia(En este caso, reducirla) el espacio requerido se redujo sustancialmente en ambos.
¿Qué hay de la calidad? Tras media hora de
Lo sé, lo sé, es posible que alguno de ustedes se encuentre reprochando al aire que debería concretar más, pues bien, no hay que concretar más, es imperceptible al oído humano y punto. Vamos, ahora la culpa será mía por no tener un oído ultradesarrollado.
Hablemos de cómo comprime el formato MP3 los audios.
Básicamente, todo empieza con la digitalización, simplificando mucho, el formato MP3 utiliza un sistema de comprensión con pérdida de datos(Obviamente, pierde calidad respecto al original grabado) que permite un tamaño 11 veces inferior al del formato CD, por ejemplo.